HUNGRIA 2020, HAMILTON + MERCEDES: LA RESURRECCIÓN DEL IMPERIO AUSTRO-HÚNGARO Y LA MESA SERVIDA PARA UN DOMINIO TOTAL


Cuenta la leyenda que, hace cerca de un siglo, era tan grande la superioridad del equipo Alfa Romeo que, a poco de finalizar el Grand Prix de Europa de 1925 que dominaba con sus fabulosos modelos P2, en el circuito de Spa-Francorchamps (que se utilizaba por primera vez para este tipo de competencias), los autos se detuvieron en los boxes para un lavado veloz y para que los pilotos pudieran sentarse brevemente a una mesa urgentemente servida, ante el abucheo de los indignados espectadores belgas.

La anécdota es parte del folklore del automovilismo aunque la carrera se había largado a las 10 y que, cuando se produjo el legendario pit-stop, ya llevaban más de cuatro horas de carrera... Pero sí es real que a esa altura, y habiendo largado solo siete autos, solo permanecían en competencia los P2 de Antonio Ascari y Giuseppe Campari y esa larga parada para revisar ambos coches dejó la pista sin participantes durante casi cinco minutos... Por eso los abucheos y, luego, el mito.

En este último Grand Prix de Hungría, Mercedes y Lewis Hamilton protagonizaron lo más parecido a un "sunday lunch" con la lujosa detención del giro 67, destinado a ganar el punto del récord de vuelta. Aun con los antecedentes dominantes de la Era Híbrida que acredita el team de Brackley, es difícil encontrar una performance similar, tan absoluta y sin contraste. 

La ventaja que Hamilton había sacado sobre sus perseguidores le permitieron tomarse ese respiro en los boxes sin perder la vanguardia. Inclusive, unas vueltas antes se registró un diálogo insólito entre el ingeniero Peter Bonnington (que luego subió al podio, quebrando una racha de cuatro Grands Prix con mujeres recibiendo el trofeo al constructor) y su piloto:

-Estamos evaluando la detención para poner gomas medias.
-¿Por qué no probamos con las rojas?
-No sería lo apropiado para esta etapa de la carrera...

La detención se demoró un par de giros para acotar el stint de los neumáticos blandos que finalmente se calzaron a pedido del inglés, a quien no habían satisfecho en la primera carrera del 2020, dos semanas antes en Austria, cuando reclamó una estrategia distinta a la del entonces puntero Valtteri Bottas. 

Al salir de boxes, airoso y sin estridencias, Hamilton tenía tres vueltas para señalar el RV. Lo hizo en dos giros: en la 68 y finalmente en la 70. ¿Promedio de la vuelta? 205,823 km/h: Que no se diga nunca más que el Hungaroring es "Mónaco sin guard-rails"...

Completar la vuelta más veloz de la carrera en el último giro, cuando hipotéticamente el auto está más desgastado que nunca en todo el Grand Prix, produce más admiración por la creación del W11, el auto que Hamilton considera el mejor de todos los Mercedes que corrió, y la manera en que va desarrollándose el campeonato obliga a pensar en grande.

Con 90 pole-positions en su campaña y ya 86 victorias (a 5 del record de 91 establecido por Michael Schumacher en 2006), Hamilton posee herramientas sólidas para contar con un séptimo título y, dado que en 2021 seguirán utilizándose estos mismos autos, soñar con el octavo. 

Parecen objetivos acaso distantes pero el salto de calidad de Mercedes (forzado, según su director Toto Wolff, por la competitividad de la Ferrari en 2019, que se reveló fallida) y la caída tanto de la Scuderia como de RedBull, facilitan la proyección. 

En última instancia, lo que están pensando en torno en la escuadra de las Flechas Negras es en un record que acabaría por sellar esa caracterización de "más perfecto equipo de la historia" del Mundial de F-1 que muchos establecen.

¿Ganar todas las carreras de un mismo campeonato?


En la práctica lo consiguieron en épocas pasadas tanto Alfa Romeo (en 1950, un cuarto de siglo después de aquel pretendidamente gastronómico pit-stop) y Ferrari en 1952, pero en los papeles la Indy500 formaban parte del torneo y las casas italianas no acudieron allí.

En la era moderna, en la que la entrada de los fabricantes con sus motores -turbocomprimidos o no- aniquilaron el nivel de paridad de los años '70 cuando todos los equipos (salvo Ferrari y otras excepciones no vinculantes) utilizaban el motor Cosworth, esos procesos de dominio absoluto se incrementaron, pero nunca llegaron a la excelencia absoluta. A saber:

  • En 1988, los McLaren de Senna y Prost ganaron 15 de las 16 carreras;
  • En 1992, los Williams de Mansell y patrese vencieron en 10 de los 16 Grands Prix;
  • En 2002, las Ferrari de Schumacher y Barrichello se quedaron con 15 de las 17 triunfos en juego;
  • En 2004, también ganaron 15 Grands Prix, pero de 18;
  • En 2014, el primer año de la Era Híbrida, los Mercedes de Hamilton y Rosberg ganaron 16 carreras de 19 posibles, y
  • En 2016, estiraron la superioridad a 19 victorias en 21 Grands Prix. 


Medido en porcentajes, los dominios más pronunciados fueron los de 1988 (93,8%), 2016 (90,4%), y 2002 (88,3%). En 2019 Mercedes se quedó con 15 carreras de 21 (71,4%) pero en 2020 lleva un cien por ciento de eficacia absoluta.

¿Pueden lograrlo?


"Este auto es muy manejable, tiene mucha potencia y un montón de downforce", categoriza Wolff a su último producto. La base está. Tres carreras, tres poles, tres éxitos.

"Somos un equipo profesional y mientras continuemos siéndolo, cabeza agachada, permaneciendo concentrados... Cuando hablamos del auto no decimos 'todo es genial' sino 'esto se puede mejorar, esto también, aquello también'", acota Hamilton.

El inglés, como fue predicho, arrancó el 2020 más fresco, más suelto, sin que su fuerte compromiso con la lucha contra el racismo lo distrayera de su obligación esencial, que es ganar competencias y títulos. 

Una temporada corta y apretada como ésta acerca el objetivo. También puede agotar antes de lo previsto a causa del trajín, con u calendario más apretado, e inducir errores que normalmente no se cometerían.

En última instancia, ese punto final en la vuelta final es una indicación de cómo Hamilton ve hoy el campeonato: su único rival es su compañero Bottas y necesita marcarle de entrada toda la diferencia posible. "Perdí títulos por un punto en el pasado, así que sé qué tan crucial es maximizar cada momento en un año en que no sabemos cómo será la confiabilidad", explicó el inglés.

¿Semejante dominio no volverá más aburrido el torneo de lo que apunta a ser? Lo contestó Hamilton tras su octava victoria en el GP de Hungría: "Desde mi posición, ¡no! Estamos exigiéndonos y vamos a seguir haciéndolo. No sé qué ocurrirá en las carreras que vienen. Me gustaría tener más pelea con los otros equipos... Creo que RedBull va a dar unos pasos hacia adelante en algún momento. Pero este equipo tuvo un rendimiento sin fallas en este Grand Prix, en todas las áreas, y es difícil competir con nosotros cuando estamos dando el 100 por ciento". 

Este fin de semana imperial fue sintetizado por el inglés con una frase que viene a cuento: "definitivamente, no dejé nada sobre la mesa". Como seguramente debieran haber hecho, 95 años atrás, Ascari y Campari si aquella leyenda fuera real. 

Durante las últimas dos semanas, Mercedes revivió el Imperio Austro-HúngaroAburrido o no este 2020, en cualquier caso ver conducir tan fuerte a Hamilton es un placer que este tiempo obsequia. No es un regalo para despreciar. Sobre todo ahora, que la F-1 vuelve a Silverstone...

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2 Comentarios

  1. Excelente reseña Pablo y coincido en que Mercedes tranquilamente puede apuntar en este que parece ser un campeonato corto a batir y quedarse con el récord de ser los únicos en ganar consecutivamente todas las carreras, herramientas no les faltan, por el contrario, les sobran.

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  2. Muy buen articulo, como todos los que escribe P. Vignone, un verdadero maestro del periodismo.

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