ZANDVOORT 2021: EN EL PAIS DE LA REINA MÁXIMA, EL REY ES MAX


La sensación de que la clasificación del Grand Prix de los Países
 Bajos era decisiva para el resultado final de este regreso de la Fórmula al legendario trazado de Zandvoort se verificó a medias. La victoria de Max Verstappen, largamente esperada por la mayoría de los 65 mil fanáticos que se acercaron a la orilla del mar del Norte a ver cumplir su deseo, no resultó un paseo. Una vez más se vio en desventaja táctica frente a la amenaza Mercedes pero, sin embargo, la estrategia que aplicó el equipo campeón del mundo resultó insuficiente para superar al piloto que, en su hogar, se mostró invencible.

Atractiva por lo tensa, la carrera nunca dio respiro ni siquiera en el momento en que Lewis Hamilton avisó que su segundo set de cubiertas empezaba a dar signos de flaqueza. Si Verstappen y RedBull ejercieron el liderazgo en la pista, Mercedes quiso hacerlo tallando el rigor en la estrategia. 

Pero la primera parada de Hamilton pareció poco feliz para que un undercut diera resultado (por la diferencia que ya llevaba Verstappen, porque la detención misma no fue particularmente eficaz y porque la salida fue entre tráfico, señal de apuro), y la segunda acaso fue demasiado pronta, a criterio de la misma escuadra. En cualquier circunstancia los dueños del asfalto también respondieron de manera impecable en el golpe a golpe de los pits.

"Toda la carrera estuvo bastante cerrada entre Lewis y yo, él realmente estaba presionando. Estaba dando grandes vueltas y creo que también después de la última parada, en un momento con esos neumáticos medios, y yo estaba con el neumático duro, pero afortunadamente fue suficiente", relató al ganador luego del embriagante triunfo.

Quizás ese fue el único momento de preocupación en el seno de RedBull: cuando Hamilton calzó cubiertas medias usadas en el giro 39, a Max no le quedaban un juego del mismo compuesto, y ya habían visto a patinar a Checo Pérez con las cubiertas duras en el arranque del GP. Quedaba casi medio Grand Prix por delante...

"Realmente no había mucho que pudiera hacer para responder a los tiempos de vuelta que Max ya estaba haciendo desde la primera tanda", reflexionó Hamilton. "Fue muy, muy difícil mantenerse cerca. Y creo que Max manejaba las cosas, mientras que yo iba a toda máquina, tratando de estar lo más cerca posible. Probablemente necesitábamos que todo fuera perfecto para tener la más mínima posibilidad de superarlo a través de la estrategia, por ejemplo. Las paradas en boxes deben estar en el punto, la estrategia debe estar en el punto y el tráfico también, pero ninguno de esos tres fue ideal hoy".

"Lo bueno fue que no pudieron cortarnos", señaló Verstappen. Clave: nunca logró Mercedes meter una cuña entre Verstappen y la victoria. Ni siquiera con la ventaja táctica que suponía disponer del tercer lugar en manos de Valtteri Bottas: el finés se comprometió desde el arranque con la estrategia a una sola parada, por lo que no podía quemar tan pronto los neumáticos blandos con los que había largado: así, era escasa amenaza para el piloto local; luego, conspiró contra la suerte de su compañero arrebatándole circunstancialmente el record de vuelta, por lo que Hamilton tuvo que arriesgar una tercera parada para restituir el orden. 

Después tiró la pelota afuera: "estaba presionando en esa primera vuelta, sector uno, dos, a fondo y luego comenzaron a pedirme que redujera la velocidad al final de la vuelta, y realmente estaba jugando. Obviamente, Lewis necesita ese punto extra más que yo (...) Sabía que Lewis también se detendría. Esa información la tenía y sabía que con que levantara un poco en el último sector él lo obtendría, así que no hay drama". 

Y fue curioso que, a continuación, Hamilton asegurara que "no tenía idea" de esa detención de Bottas en el giro 67. "Realmente no importa. Si Valtteri lo hubiera conseguido, habría estado bien. Necesitábamos conseguir la vuelta más rápida para sumar tantos puntos como fuera posible como equipo, así que si Valtteri lo consigue o yo lo consigo, no hace una gran diferencia. Pero como dije, ni siquiera sabía que Valtteri se había detenido. Yo estaba completamente inconsciente de eso. Fue mi decisión detenerme. Necesitaba ese punto extra, así que lo hice". 

Ese juego de declaraciones parece poco consistente, aunque todo encaja en el gran rompecabezas de 2022: Bottas no competirá para Mercedes en la próxima temporada y, por lo tanto, Hamilton no tenía ninguna necesidad de ajustarle cuentas en público.

Los aficionados locales olieron trampa cuando, tras las primeras detenciones, Verstappen quedó segundo detrás del finlandés y por delante de Hamilton. Una vuelta a la rastra -la 31- pudo generar estremecimientos varios en las tribunas anaranjadas, pero al cabo la diferencia de rendimiento en potencia y en grip facilitó la cuestión. Mercedes no tuvo respuestas tácticas, estratégicas o técnicas para contrarrestar la superioridad del RedBull n° 33. 

En palabras de Christian Horner, el titular de RedBull: "era crucial que Max superara velozmente a Bottas, porque a Lewis lo tenía controlado".

"Valtteri es un corredor muy limpio", desgranó el ganador. "Corre duro pero limpio, así que siempre me sentí bien al respecto. Por supuesto, sabía que era fundamental salir adelante en un momento. Por supuesto que ya habíamos entrado en boxes y realmente podía ver que Valtteri estaba realmente luchando con estos neumáticos que tenían un agarre muy bajo, así que la primera vez que tuve DRS simplemente no pude pasar, pero la segunda vuelta, sí". 

En definitiva, el podio más repetido de la historia volvió a darse. Sergio Pérez recibió el título honorífico de Piloto del Día por su remontada desde el último al octavo puesto final, pero su fin de semana quedó empañado por la imposibilidad de dejar atrás la Q1 con el mejor auto del momento. 

"Tenía que llegar lo más adelante posible, así que cada maniobra fue al límite y tomé un montón de riesgos. Creo que el sexto lugar era posible de no haber sido tocado por Lando Norris", señaló el mexicano. 

Su talento para sacarle todo el rendimiento posible a los neumáticos no alcanzó esta vez para doblegar a rivales que confiaron hasta el final en la estrategia de una sola parada, desde Pierre Gasly ("tenía la puesta a punto que realmente quería") a las Ferrari de Charles Leclerc ("en ritmo éramos los mejores del medio pero no lo pudimos mostrar en carrera porque fue muy difícil acercarse a Gasly") o Carlos Sainz ("honestamente, tenía cero ritmo en el auto") y Fernando Alonso ("nunca creí que pudiéramos acercarnos a las Ferrari, así que superar a Carlos fue fantástico").




Verstappen cumplió una real faena delante de sus reyes, Guillermo y Máxima. Su demostración práctica  de superioridad ensombreció acaso otras tareas brillantes como la de Gasly -cualquier de los dos fue más Piloto del Día que el elegido-, cuya virtud más allá de una unidad de potencia que empuja como la Honda. 

El francés ya está octavo en el campeonato con un coche como el Alpha Tauri que solo en grandes días consigue colocarse al comando del pelotón del medio (es decir, por detrás de RedBull, Mercedes, Ferrari y McLaren). Y si no estuviera tan enemistado como está con el doctor Helmut Marko, no serían pocos los que apostarían por un enroque de pilotos de la nómina RedBull entre ambas escuadras...

Por último, Zandvoort. La vuelta a un circuito clásico pero renovado, que enamoró a todos los pilotos, sugiere que acaso ese es el camino de la Era post-Tilke en circuito de Fórmula 1. No hubo banderas rojas ni un solo safety-car pese a lo angosto y difícil de la pista. Muchos la catalogaron como un Mini-Suzuka, y como la pista japonesa se extraña luego de dos saños de ausencia a causa del Covid-19, es un recuerdo más que sensato. 

El circuito que abrazará a la Fórmula 1 mientras Verstappen siga siendo ídolo, no posee una sola curva plana: todas tienen inclinación. Los peraltes en las curvas Hugenholtz y Luyendijk fueron largamente alabados y proporcionaron emociones y significado: Mercedes nunca pudo resolver del todo la traza del Hugenholtz (la curva 3) y en la Q3 Max le sacó solo allí 0s180 a Lewis. Esos peraltes pueden ser un diferencial para la F-1 del futuro, sumados a los constantes cambios de rasante que posee el circuito. 

¿Marcará la pauta para el futuro? Habrá que ver: por lo pronto en el horizonte asoman dos nuevos circuitos para la disciplina, en Jeddah (Arabia Saudita) y Miami (Estados Unidos), con mucho de artificial y en una dirección diametralmente opuesta. 

Mientras tanto... qué gran revancha para la F-1 fue Zandvoort tras la farsa de Spa-Francorchamps. ¿O no?

5/9





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