DESCALZO, MAL PREPARADO Y CON DOS BOTELLAS DE VINO ROSADO: JAMES HUNT, COMENTARISTA DE FÓRMULA 1



-¡Fijate ese brillo que sale de detrás de aquella Ferrari, James!

-Esa es la luz trasera de seguridad, Murray...

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El reciente fallecimiento del británico Murray Walker, que entre 1978 y 2001 relató las carreras de Fórmula 1 para los televidentes de habla inglesa, disparó una fenomenal catarata de homenajes, de parte de organizadores, pilotos y periodistas, que sorprendió por su volumen. Incluso en los países latinoamericanos, a los que nunca llegó de manera oficial el relato (y los fabulosos errores) de Walker, se despertó ese sentimiento de congoja.

El momento acaso sea válido, entonces, para recordar el periodo en el que un campeón mundial de F-1 se dedicó a analizar, cuestionar y eventualmente elogiar, el trabajo de sus colegas, o de quienes, más tarde, desempeñaron la misma tarea al volante de un auto de competición. De Walker ya se habló mucho en estos días; de James Hunt, su comentarista entre 1980 y 1993, no tanto...

Campeón mundial en 1976, su lucha contra Niki Lauda en aquel año motivó el boom televisivo de la Fórmula 1 hasta llegar al nivel que tenemos en la actualidad, en el que se transmiten íntegros hasta los ensayos de pretemporada. La BBC británica no comenzó a televisar con asiduidad los Grands Prix hasta 1978 y, aún así, muchas de las carreras solo eran vistas en Inglaterra a través de highlights -no en directo- los domingos por la noche en la segunda señal, la BBC2.

(En la Argentina vimos esporádicamente F-1 durante los '70, pero no fue sino hasta 1977 que se vio una temporada completa; los derechos de televisación los tenía un tal Carlos Reutemann... Desde los '90 hubo posibilidad de ver todas las carreras del calendario, casi siempre con los relatos de Fernando Tornello, salvo en el periodo 2000-2001 en que Andrés Perco ejerció esa responsabilidad). 

Hunt dejó el automovilismo tras el GP de Mónaco de 1979, de alguna manera atemorizado por la chance de lastimarse, afectado por un luctuoso accidente anterior. Pocas semanas después, el director de deportes de la BBC, Jonathan Martin, lo convocó para ser el comentarista de las transmisiones de los Grands Prix.

Lejos de cautivarlo, esa convocatoria molestó al relator: Murray Walker venía desempeñando la tarea en soledad, con una preparación muy puntillosa. La novedad de tener que compartir micrófono con alguien que desconocía los aspectos básicos de las transmisiones le disgustaba... y ni hablar de lo que pensaba acerca del profesionalismo de su nuevo compañero de tareas.

Inclusive Martin tenía sus reservas: "Una de mis preocupaciones era saber si James lo haría como un pasatiempo o si era capaz de asentarse y hacerlo realmente como se debía. El problema entonces era convencerlo de hacer todo lo que era necesario para salir al aire. Le tenía que decir a menudo 'tenemos que estar seguros de que estás haciendo los deberes en casa'. A menudo desafiaba la paciencia de la gente que estaba en el equipo y era muy frustrante para aquellos que tenían diferentes formas de trabajo". (La cita pertenece a la biografía de Hunt que escribió el canadiense Gerald Donaldson, fuente de las anécdotas que se citarán aquí).

"Sufrí una mezcla de preocupación e irritación", le contó Walker a Donaldson. "Me pregunté si no querían echarme. Llevaba dos años haciéndolo solo, perfectamente, y no necesitaba a nadie, muchos menos un maldito piloto de Grand Prix que no sabía absolutamente nada de carreras, y mucho menos James Hunt".

El panorama de arranque era, sin dudas, espantoso.

Sobre todo cuando en sus primeras apariciones, Hunt se las arregló para llegar a la cabina de transmisión (cuando relataban en directo) o al estudio directamente sobre la hora de inicio de la carrera. "Hola, Murray, ¿quién hizo la pole?", solía preguntarle Hunt, no tanto para irritarlo especialmente, sino como muestra de la manera en que se tomaba esa ocupación. 

"Yo hacía lo mejor que podía lo que consideraba una tarea informativa, autorizada y profesional, y ahí estaba, cargando con este tipo irresponsable, James Hunt, que demostraba nula aplicación. La baja opinión que yo tenía de él se vio confirmada apenas se unió a nosotros" (MW, op.cit.)

La producción los proveyó de un solo micrófono para la tarea, la mejor manera de evitar que se superpusieran las voces. Pero Hunt no se preocupaba demasiado por hablar en los comienzos. Walker hacía toda la tarea y, eventualmente, solía apoyar su mano sobre el hombro de su compañero para alentarlo a formular un comentario. "Muy raramente tomaba la iniciativa para hablar, acaso porque pensaba, 'este tarado habla demasiado'"Al terminar una de las primeras carreras que hicieron juntos, Walker le pasó el micrófono para que diera su impresión. Y se horrorizó con el resultado.

-¡Qué carrera de porquería!-concluyó sintéticamente su compañero.

Según el periodista Mike Doodson, que formaba parte del equipo de producción y hacía el lap chart (vuelta por vuelta) de la carrera, Hunt ni siquiera sabía correctamente los nombres de los pilotos. "A Gerhard Berger a veces lo llama Helmut Berger, a veces Jochen Berger...". Eso le producía disgusto al pulcro y detallista Walker, pero no tanto como otro hábito pernicioso durante las transmisiones. 

Se cita a Donaldson aquí: "Para Mónaco 1980, James llegó a la cabina muy justito, vestido con una remera blanca y sucia y unos pantaloncitos cortos, descalzo y con una pierna enyesada. Puso la extremidad lastimada sobre las piernas de Murray y procedió a beberse dos botellas de vino rosado durante la transmisión".

En ocasiones no bebía en las salidas al aire, sino antes, en el motorhome de Marlboro que tanto había frecuentado en su época de piloto de McLaren. Se aburría en el paddock: "antes solo caminaba los boxes para ver chicas. Ahora, con el sistema moderno de pases, hay menos mujeres en los boxes que afuera. Lástima", dijo Hunt alguna vez.

"Mientras realizaba sus relajados comentarios para la BBC, Hunt salía a menudo de la cabina para unas pitadas rápidas a un porro, dejándolo a Murray Walker que lo cubriera, a menudo con citas del tipo 'James salió de la cabina para echar una mirada al punto más alejado del circuito'" (Clive Couldwell, "Formula 1, made in Britain").

Otra cita de Donaldson: "Fue después de un especialmente salvaje fiesta de cumpleaños que James se perdió un Grand Prix, en Bélgica. Lo llamó la producción cuando faltaban 20 minutos para terminar la carrera. 'Estoy en el barrio', dijo pero reconoció que estaba descompuesto tras haber consumido en exceso un particular paté belga la noche anterior. Ah, le respondieron, entonces las dos chicas que vimos entrar anoche a tu habitación eran enfermeras...".

Sin embargo, cuando estaba al aire, Hunt profesaba una particular predilección por denostar a ciertos pilotos, exacerbando la crítica y no siempre valiéndose de argumentos entendidos para justificarla. Lo habían contratado para eso, para opinar, y su naturaleza provocativa se le daba bien a la tarea, pero con su neutralidad periodística, Walker sentía que a veces su compañero se extralimitaba. Y muchas veces le recordaba al aire situaciones en las que Hunt, como piloto, lo había hecho peor. O mucho peor. 

Uno de los habituales receptores de sus dardos era Nelson Piquet. "El problema con Piquet es que nunca creció. Solo corre por el dinero que necesita para mantener a flote su yate de 45 metros de eslora. Lo que no puede entender es por qué no conduce respetandose más a sí mismo", se le escuchó una vez. Piquet solía cruzarlo en los boxes y le reclamaba. Y Hunt se vengaba al aire. "Otra vez Piquet siendo infantil acerca de mi comentario catalogándolo de infantil. Para nada inesperado".

"En la mirada de James, a Alessandro Nannini le faltaba cerebro al volante; Maurizio Gugelmin era el más lento de todos en categorías menores, así que era el más lento en F-1 y no tenía que estar allí; René Arnoux era una amenaza para los otros pilotos; Andrea de Cesaris era una vergüenza para él, su equipo y la F-1; la motivación de Alain Prost siempre era sospechosa; Nigel Mansell cometía errores tontos y difamó el oficio de campeón mundial no quedándose en F-1 a defender su título, y así", escribió Donaldson.

Pero el blanco preferido de Hunt era Riccardo Patrese. Había algo personal entre ambos: en el GP de Italia de 1978, el italiano -que entonces apenas tenía un año de experiencia en la categoría- consumó una largada temeraria y tocó al McLaren del inglés, quien así impactó contra el Lotus del sueco. Hunt sacó al inglés de entre las llamas, pero Peterson perdió la vida 12 horas más tarde por una mala praxis, y eso afectó muchísimo al campeón mundial de 1976. 

El accidente se disparó a partir de esa actitud de Patrese, a quienes los mismos pilotos impidieron largar, como castigo, la siguiente carrera, el GP de los Estados Unidos. Hunt, afectado por la muerte del sueco, solo corrió nueve Grand Prix más. Nunca le perdonó esa maniobra al piloto de Padua y usó la pantalla de la BBC para ajustar cuentas.

"James estaba muy amargado por todo esto, así que cada vez que tenía la oportunidad le hacía pasar un mal rato al aire que el pobre Riccardo ciertamente no se merecía, ya que posteriormente fue completamente absuelto de cualquier culpa. ¿Injusto por parte de James? Sí, ciertamente lo era, pero, como dije, era una persona dominante con opiniones fuertes y cuando los sentimientos de un hombre tan enérgico y excitable son tan altos...". Así explicó Walker la situación en una entrevista en la web de la ITV, la cadena para la que relató sus últimos años. Como sentía que Hunt solía ser injusto en sus intervenciones sobre el italiano, solía intercalar o colar algunas elogios como para compensar: "¡Mientras tanto, en la vuelta 54, Riccardo Patrese -que ha ganado seis Grands Prix, logró 8 pole-positions, y fue subcampeón y también tercero en el Mundial- pasó a la cuarta colocación!". 

Donaldson: "James podía hablar largo sobre lo lento que era Patrese, que mal que conducía, cuántos accidentes estaba teniendo, y que debía retirarse para dejar paso a los nuevos talentos. Para defender sus opiniones, elaboraba párrafos para probar su punto de vista, y gastaba tiempo leyendo reportes de carrera y viendo tiempos de vuelta, haciendo cálculos matemáticos que demostraban que Patrese había sido 0s94 más lento que su compañero en una temporada y 1s14 más lento en la siguiente".

Patrese lideraba el GP de San Marino de 1983 cuando se despistó a dos vueltas del final y los italianos vitorearon porque una Ferrari, la del francés Patrick Tambay, pasaba a ganar. "Ustedes pueden escuchar a los italianos mostrando que ellos prefieren a los autos antes que a los pilotos", sentenció el comentarista de la BBC. 

En los videos disponibles en Youtube de aquellas carreras de los '80 y principios de los '90, se puede oír la voz saltarina de Walker y la modulación pesada de Hunt. "Simplemente describo las cosas como las veo. Si alguien la cagó, yo digo que la cagó, en lugar de disculparlo", se defendía el expiloto. 

En el Grand Prix de Australia de 1983 criticó duramente a su contemporáneo Jean-Pierre Jarier por la inconsistencia de su manejo: "Tiene la edad mental de un chico de 10 años. Solo por ser él, debería recibir una suspensión permanente". Y en otra oportunidad aseguró: "el problema con Jarier es que es un francés bobo: siempre lo ha sido y siempre lo será". 

Otro al que solía atacar a menudo era al francés Philippe Alliot, acaso con más razones que con Patrese, pero sin tanta animosidad personal: "uno de los peores pilotos de Grand Prix que haya manejado jamás un auto de Grand Prix". En el GP de Portugal de 1990, después de que el francés terminó contra el guard-rail casi sacando de carrera a Nigel Mansell, Hunt opinó que su compatriota "fue afortunado en no haber sido eliminado por esta ridícula pieza de conducción de Alliot, el hombre que choca en todos los Grands Prix".

Y si la carrera se volvía intrascendente o poco atractiva, Walker solía mencionar a alguno de los pilotos que su comentarista no toleraba, para que su compañero elevara la temperatura de su lenguaje...

-¿Por qué no cierras la boca de una vez, James?-lo increpó una vez Ken Tyrrell

-Porque la BBC me paga para tenerla abierta...

Cuando Ayrton Senna llegó a la F-1 con un estilo casi prepotente, Hunt no se privó de criticarlo, llegando a establecer que estaba "horrorizado y disgustado, por decirlo de manera suave", definiéndolo como "una personalidad extraña", acusándolo en una carrera de "haber roto cada regla de seguridad un sentido común" y en otra de haber hecho "una cosa espectacularmente estúpida".

Su actitud con Senna cambió tras un llamativo episodio. Hunt lo acusó de haber sido el causante de un accidente en un Grand Prix, pero al ver la repetición en la semana se dio cuenta de su equivocación, el brasileño no había sido el responsable. "Así que fui a verlo a Senna a la carrera siguiente, le dije que me había equivocado y que no solo me disculpaba con él personalmente, sino que lo haría al aire, lo que sin dudas hice", lo cita su biógrafo.

Según Walker, el temperamento de Hunt y su actitud ante las transmisiones fue variando a lo largo de los '80 en especial gracias a su doble paternidad: Tom Hunt nació en 1985 y Freddie, en 1987. "Una cena antes de un Grand Prix, James pidió jugo de naranja. ¿No vas a beber vino?, le pregunté. James dijo que ya no tomaba más alcohol porque ya había disfrutado su parte".

De acuerdo al relator, Hunt "se transformó en un tipo muy diferente, muy agradable a quien empecé a respetar muchísimo. Un tipo mucho más amable y divertido que había empezado realmente a comunicarse conmigo, porque antes hablábamos para millones de personas pero no nos comunicábamos. James ahora pedía el micrófono, hacía contribuciones significativas e interesantes, y estábamos entregando a mi criterio un producto incomparablemente superior".

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El dúo solo concurría a los Grands Prix cuando las carreras se disputaban en Europa. Fuera del continente, las emisiones se hacían desde los estudios de la BBC, en el centro de Londres. Para el GP de Canadá de 1993, el 13 de junio de aquel año, James Hunt llegó pedaleando desde su hogar en Wimbledon, unos 10 kilómetros. Alain Prost (Williams) venció por casi 15 segundos a Michael Schumacher (Benetton), el coequiper de Patrese, que se despistó a 17 vueltas del final. El de Alliot (Larrousse) fue el primer abandono del GP.  




El lunes a la mañana, Hunt escribió -asistido por Donaldson- una columna sobre la carrera ("Aunque tendió a ser una procesión, el GP de Canadá me pareció muy entretenido. Mientras la intensidad de la acción en los primeros giros lo hicieron obviamente apasionante, la última mitad de la carrera fue igualmente engrossing") y a la tarde le propuso matrimonio a su última novia, Helen Dyson. Debió haber sido un momento de mucha emoción. 

A la 1 de la madrugada del martes, vestido con su pijama pero antes de acostarse, sufrió un fatal ataque cardiaco. Tenía apenas 45 años. 

Patrese solo corrió nueve Grands Prix más en su dilatada campaña de 257 carreras. En una entrevista reciente hizo la siguiente revelación: "jamás tuve una conversación auténticamente civilizada con James Hunt".

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-Hay un auto viniendo para los pits ahora... son tan poco confiables con tanta electrónica a bordo, James...

-En realidad, Murray, se le salió una de las ruedas...

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-Ahora Coulthard va por adentro y lo supera...

-Murray, es una repetición...

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-¿Qué es eso? Parece un cuerpo en la pista, James..

-Es un pedazo de carrocería de algún auto, Murray...

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-Las llamas salen del auto de Prost mientras entra en (la curva de) la piscina... (MW)

-Bueno, eso debería apagarlas, ¿no? (JH)

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-Arnoux tapa a Prost mientras pierde la vuelta... René me contó que está teniendo dificultad para adaptarse a un auto aspirado despué sde haber manejado turbos durante tantos años y que por eso es tan lento.

-Eso, por supuesto, es una mierda...


17/3



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